lunes, 12 de enero de 2009

Deslenguación de una filóloga

En un lodazal (Voz débil y llorosa)

Inmóvil, aterrado en el lodo,
ojos desorbitados,
dócil y acabado del todo.

Por todos sitios asoman espinas,
afiladas y graciosas,
punzantes, dolorosas, finas,
el martirio de las rosas,
¡ni te lo imaginas!

Las venas una autopista,
espeluznante autopsia,
de una amante ósea,
que antaño fue artista.

Sanguijuelas de lengua larga,
transitan las venas,
secuelas de eterna carga,
que hablan de Atenas.

La voz del lodazal (Más ágil y cargada)

Macabra sangría perpetrada por la
sanguijuela de la filología,
es la escuela de muertos vivientes tu inmensa red,
¿cuánta sangre más se ha de derramar para calmar tu sed?
víbora en demasía,
pregunto ¿Cuánta?¡Dime! ¿Cuánta pútrida santa?
has de saber que en el más denso barro,
me muevo como pez en el agua,
así que aléjate con tu mortuorio carro,
donde el mal de la tez se fragua.

Sean estas notas el rayo lunar,
...
sean estas notas el silencio sepulcral,
...
sean estas notas... ¡el éxtasis! ( Gran estruendo, cataclismo)

Nuevo amanecer

Esta noche hemos asisitido a una decapitación, o mejor dicho, a una deslenguación, aunque opino que en cierta manera siempre has sido deslenguada.

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